Tirinto, en griego antiguo Τίρυνς, es el yacimiento arqueológico de una de las ciudades más antiguas y poderosas de la Grecia micénica. Situada en la llanura de Argólide, fue un enclave estratégico que dominaba un amplio territorio en el Peloponeso. Tirinto, la de las grandes murallas, ciudad natal de Hércules y lugar donde donde el rey Euristeo le impuso los Doce Trabajos.
UBICACIÓN
Tirinto se encuentra en el noreste del Peloponeso, en la región griega de Argólide. El yacimiento se alza sobre una colina rocosa de baja altura que domina la llanura argólica, a unos 4 km al este de Nauplia y a poca distancia del golfo Argólico.
HISTORIA
Sobre una pequeña colina, a pocos kilómetros del golfo Argólico, se construye un asentamiento en el III milenio a.C. La posición elevada permite el control de la llanura y de las aguas del golfo. La agricultura y al ganadería se desarrolla aprovechando las tierras llanas. El comercio a través del mar mediterráneo permite el desarrollo de la ciudad.
Durante los siglos XIV y XIII a. C., Tirinto prospera hasta convertirse en uno de los grandes núcleos de la civilización micénica. El acrópolis es fortificada con grandes murallas ciclópeas, mientras en su interior se construye un complejo palacial que organiza la vida política, administrativa y ceremonial de la ciudad.
A finales del siglo XIII a. C., el palacio de Tirinto es destruido en el contexto de la crisis que afecta al mundo micénico. La organización palacial es desmantelada y el asentamiento experimenta una progresiva pérdida de importancia, aunque la colina continúa siendo ocupada durante algún tiempo. En el año 468 a. C., Tirinto es conquistada y destruida totalmente por la vecina Argos, y su población es deportada. En el siglo II a.C. Pausanias visita la ciudad y constata que ya solo alberga ruinas.
En el siglo XIX a.C., el arqueólogo Heinrich Schliemann, tras sus éxitos en Troya y Micenas, realiza las primeras excavaciones. Posteriormente el yacimiento es excavado de manera sistemática, sacando a la luz la acrópolis, el palacio y las fortificaciones. Desde el año 1.999 d.C., el sitio de Tirinto, junto con Micenas, es declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
- Cronograma Tirinto
QUÉ VER EN TIRINTO
El acceso a Tirinto se realiza por un aparcamiento situado a los pies de la colina, desde donde se divisa la imponente muralla ciclópea. La entrada se encuentra a la izquierda del aparcamiento.
El horario varía según la época del año. En invierno, del 1 de noviembre al 31 de marzo, abre todos los días de 8:30 a 15:30 h. En verano, del 1 de abril al 31 de octubre, el horario se amplía de 8:00 a 20:00 h, mientras que en el mes de septiembre y hasta mediados de octubre el cierre se adelanta a las 19:30 h. Ciertos días festivos, el yacimiento está cerrado: 1 de enero, 25 de marzo, Viernes Santo abre de 12:00 a 17:00 h, Sábado Santo abre de 8:30 a 15:30 h, 1 de mayo, Domingo de Pascua y 25 y 26 de diciembre.
El precio de entrada es de 6 € (con opción a entrada combinada para Micenas), con precio reducido de 3 € para estudiantes y jubilados. Los menores de edad no pagan entrada. Se puede encontrar información actualizada en la web del Ministerio de Cultura.
La visita con silla de ruedas o carros de bebé no es posible debido a las pronunciadas rampas de piedra y escalinatas por las que discurre el recorrido. Se necesitan al menos 1 hora y media para visitar todos los puntos con tranquilidad.
Los puntos más interesantes para la visita son:
Murallas ciclópeas
Erigidas durante el periodo micénico, en los siglos XIV y XIII a.C., las murallas de Tirinto son el exponente máximo de la arquitectura ciclópea. Su nombre proviene de la creencia antigua de que solo los cíclopes, gigantes de la mitología griega caracterizados por tener un solo ojo en el centro de la frente, podrían haber movido bloques de piedra caliza de tan enormes dimensiones, algunos de los cuales superan las diez toneladas. El recinto amurallado, con un grosor que llega a los siete metros, se adapta perfectamente a la topografía irregular de la colina.
- Murallas
- Murallas
Acrópolis inferior
Se trata de una amplia extensión fortificada construida en la ladera oriental de la colina para proteger a la población y al ganado en tiempos de guerra. Esta zona estaba delimitada por muros de menor grosor que la acrópolis y albergaba un denso tejido urbano de talleres, viviendas y callejones empedrados. Su diseño refleja la complejidad social y demográfica de la época micénica tardía, expandiendo la fortaleza más allá de la simple residencia real.
Acceso acrópolis
Para subir al acrópolis el ascenso se realiza a través de una nueva rampa pavimentada que conduce a la terraza media. Este camino está flanqueado por altos muros que van estrechándose, obligando a avanzar en una dirección muy controlada y dificultando el uso de formaciones de asalto masivas. Al final de esta rampa se encuentra el propileo o pórtico de entrada del Palacio.
Propileo
Construido en el siglo XIII a.C., el propileo constituye la entrada monumental que separa el acrópolis inferior del recinto palaciego superior. A diferencia de la tosca arquitectura ciclópea de las murallas exteriores, este pórtico destaca por su cuidado aparejo isódomo, compuesto por grandes bloques de piedra caliza perfectamente tallados y encajados. Se articula como un pasaje cubierto flanqueado por muros, con un pórtico de dos columnas entre ante-paredes en su fachada.
- Acceso
- Espacio abierto
Galerías y cisternas subterráneas
Bajando unas escaleras, encontramos un ingenioso sistema hidráulico formado por galerías abovedadas y túneles excavados en la roca que permitían el abastecimiento y la evacuación del agua de lluvia. Estas estructuras, que en algunos casos servían también como pasadizos secretos o almacenes, muestran el avanzado conocimiento de los ingenieros micénicos para garantizar la supervivencia del recinto durante largos periodos de cerco.
- Galería
Palacio
Construido en el siglo XIII a.C. en la terraza media del yacimiento, el palacio se organiza en torno a varios patios y cuerpos de habitación comunicados entre sí. Tras cruzar el propileo, se accede al patio central, un amplio espacio abierto que funcionaba como eje distribuidor de las dependencias palaciegas. Su suelo, pavimentado originalmente con una cuidadosa capa de estuco, servía como lugar de transición antes de entrar en las áreas más sagradas. Este patio no solo regulaba la entrada de luz y aire hacia las estancias interiores, sino que era el escenario donde se desarrollaban ceremonias, recepciones y desfiles que preparaban al visitante para el encuentro con la máxima autoridad.
Un elemento importante del domos es el gran hogar circular, de casi un metro de diámetro, situado exactamente en el centro de la estancia. Estaba flanqueado por cuatro columnas de madera que se alzaban sobre bases de piedra, las cuales sostenían un techo abierto o claraboya que permitía la salida del humo y la iluminación cenital del fuego sagrado. A la derecha del hogar se situaba el trono real. Aunque hoy solo vemos las bases de piedra, las paredes estuvieron ricamente decoradas con frescos policromados que representaban procesiones de mujeres, grifos y escenas de caza, atestiguando el lujo y la sofisticación de la corte micénica
Escalinata
Esta larga escalinata desciende desde la zona occidental del palacio a través de un estrecho y oscuro corredor. Su estructura, excavada en parte en la roca viva de la colina y cerrada con enormes bloques de piedra mediante el sistema de bóveda por aproximación de hiladas, discurre por el interior del grosor de la muralla. La escalinata conduce a la llamada «puerta falsa» o postigo, un acceso secundario y discreto situado a media altura de la ladera occidental. Este pasaje secreto permitía a los defensores realizar salidas inesperadas contra el enemigo en caso de asedio, facilitar la huida del rey y su corte en una emergencia, o permitir la entrada de refuerzos sin utilizar la principal.
- Escalinatas
Para facilitar la visita hemos creado este mapa para dispositivos móviles con los puntos descritos en el artículo.
Visita nuestra sección Sobre los mapas para saber cómo utilizar este mapa desde tu dispositivo móvil.
CÓMO LLEGAR A TIRINTO
Desde Atenas hasta el yacimiento de Tirinto hay una distancia de 135 kilómetros. La opción más rápida y recomendada es alquilar un coche, lo que permite llegar en algo menos de dos horas tomando la Autopista Nacional (EO8) hacia el istmo de Corinto y continuando luego por la vía rápida hacia Nauplia. Tirinto se encuentra estratégicamente situado muy cerca de la ciudad de Argos, y sobre todo de Nauplia.
Si se prefiere el transporte público, la alternativa es utilizar los autobuses interurbanos de la empresa KTEL con salida desde la Estación Central de Kifissos en Atenas. Existen líneas directas y muy frecuentes con destino a Nauplia, cuya duración varía entre las dos horas y media y las tres horas, dependiendo de las paradas intermedias. Dado que el yacimiento se sitúa literalmente en el margen de la carretera principal, el autobús pasa por delante del acceso. Basta con indicar al conductor la parada de Tirinto para bajar justo enfrente de la taquilla.
ALOJAMIENTO EN TIRINTO
Tirinto esta justo a la pequeña ciudad de Nauplia, punto turístico para el turismo griego. Desde este punto se pueden visitar diferentes yacimientos y disfrutar de algunas de playas y restaurantes.
Apartamentos y pequeños hoteles son las opciones disponibles para pernoctar y usar Nauplia como centro para diferentes visitas.
NUESTRA VISITA
Tirinto, como el resto de Grecia, reserva agradables sorpresas al visitante. Su ubicación junto a la carretera hace que, casi sin advertirlo, uno se encuentre de pronto ante sus imponentes murallas. Al rodearlas, cobran pleno sentido las palabras de Homero, que las describió como “inexpugnables”.
Siguiendo los pasos de Pausanias, nos adentramos en el palacio de Euristeo e imaginamos a Hércules habitando estos muros, iniciando desde aquí su viaje para llevar a cabo los Doce Trabajos. La fuerza sobrehumana del héroe se funde en nuestra mente con la rudeza y la grandeza de las piedras de la ciudad que lo vio partir, convirtiendo a Tirinto en el escenario primordial de una de las más grandiosas epopeyas.
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