Nicópolis, en griego antiguo Νικόπολις, traducido como Ciudad de la victoria, contiene los restos arqueológicos de la ciudad fundada por el emperador romano Octavio Augusto en el 31 a.C. tras su victoria contra Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio. La ciudad se desarrolló rápidamente como el centro administrativo y comercial en la región de Epiro, primero para el Imperio Romano y después para el Bizantino.
UBICACIÓN
Nicópolis se encuentra en el noroeste de Grecia, cerca de la ciudad moderna de Préveza, en la región de Epiro. Su ubicación estratégica está en la entrada del golfo de Ambracia, cerca del estrecho que conecta este golfo con el mar Jónico. Este emplazamiento le otorgaba control sobre importantes rutas marítimas y comerciales en el Mediterráneo oriental, facilitando su desarrollo como un centro político y cultural durante la época romana.
HISTORIA
Nicópolis se funda en el 31 a.C. por orden del emperador Octavio Augusto, tras su victoria en la batalla de Accio contra Marco Antonio y Cleopatra. El asentamiento se erige en un lugar estratégico al noroeste de Grecia, cerca del estrecho que conecta el mar Jónico con el golfo de Ambracia. Augusto ordena construir la ciudad como símbolo de su victoria y la convierte en un centro administrativo, atrayendo a una creciente población que participa activamente en el comercio y la vida política de la región.
En los primeros años de su existencia, Nicópolis se beneficia del estatus especial concedido por el emperador. La ciudad se dota de infraestructuras monumentales, como un teatro, un estadio y una serie de templos dedicados a Apolo y a otras deidades que simbolizan la gloria de Roma y de su líder. Las competiciones atléticas en honor a Accio, conocidas como los Juegos Actíacos, se celebran en Nicópolis cada cuatro años, lo que convierte a la ciudad en un centro de atracción cultural y deportivo en la región.
Durante el período romano, Nicópolis sigue expandiéndose y se amuralla para protegerse de posibles ataques. Los habitantes disfrutan de termas, acueductos y un foro que sirve como centro de la vida pública. Con el tiempo, la ciudad se convierte en uno de los principales centros urbanos de la provincia de Epiro, manteniendo relaciones comerciales con otras ciudades del Mediterráneo oriental.
En el siglo IV d.C., Nicópolis experimenta un cambio significativo con la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano. La ciudad ve cómo se construyen varias iglesias y basílicas, y Nicópolis se convierte en sede episcopal, promoviendo la cristianización de la región. La ciudad se embellece con edificios religiosos que marcan el paso de una ciudad imperial a un centro cristiano en crecimiento.
Con la división del Imperio Romano en Oriente y Occidente, Nicópolis queda bajo el dominio del Imperio Bizantino. En el siglo V d.C., la ciudad sufre ataques de los visigodos, lo que provoca daños en sus estructuras. Sin embargo, bajo el reinado del emperador Justiniano en el siglo VI d.C., Nicópolis renace con un nuevo período de fortificación y expansión. Justiniano refuerza las murallas y restaura edificios, manteniendo la relevancia de la ciudad en la región.
A partir del siglo VII d.C., Nicópolis enfrenta un período de inestabilidad debido a los ataques de los eslavos y otros pueblos invasores. La ciudad va perdiendo su importancia y sus habitantes comienzan a abandonarla gradualmente. La caída de la urbe se consolida en el siglo IX d.C., cuando Nicópolis queda casi completamente deshabitada y sus monumentos en ruinas.
El interés por la antigua Nicópolis resurge en el siglo XVIII d.C., cuando viajeros europeos comienzan a documentar sus restos. A partir del siglo XX, arqueólogos griegos e internacionales emprenden excavaciones sistemáticas que sacan a la luz sus grandiosos edificios públicos y religiosos, revelando la grandeza de una ciudad que fue símbolo de la victoria de Augusto y uno de los centros más importantes del Imperio Romano en Grecia.
- Cronograma de Nicópolis
QUÉ VER EN Nicópolis
Nicópolis es un yacimiento que esta dispersos en varias ubicaciones. El área de lo que fue la ciudad esta en gran parte sin excavar, y los puntos a visitar estar dispersos. Esta situación obliga a moverse con coche por los diferentes puntos.
El horario depende de la estación del año. En verano, del 1 de abril al 31 de octubre, el horario es de 8 a 20h todos los días. En invierno, del 1 de noviembre al 31 de marzo, es de 8.30 a 15.30h. Los martes permanece cerrado.
El precio de entrada es de 20 € para el museo y 20€ para el yacimiento, con precio reducido de 10 € para estudiantes y jubilados. Los menores de edad no pagan entrada. Se puede encontrar información actualizada en la Web del yacimiento. La visita con silla de ruedas o carros de bebé esta limitado por los caminos de piedras por los que discurre. Se necesitan al menos 2 horas para visitar todos los puntos con tranquilidad. Existe sitio donde aparcamiento en cada uno de los puntos a visitar.
Los puntos más interesantes para la visita son:
Museo
El museo expone piezas desde la época helenística hasta la bizantina, ilustrando la larga historia de la ciudad. Entre sus colecciones destacan esculturas romanas, mosaicos domésticos, inscripciones, objetos de la necrópolis y elementos arquitectónicos procedentes de los edificios públicos, templos y termas.
El recorrido museográfico está organizado de forma cronológica y temática, mostrando la evolución urbana y cultural de Nicópolis. Una sección especial está dedicada a la batalla naval de Accio.
- Edificio
- Salas
- Sarcófagos
Basílica A
La Basílica A fue construida a finales del siglo V d.C. durante el reinado del emperador Anastasio I. Se sitúa cerca del muro sur de la ciudad, dentro del área que se convirtió en el principal núcleo religioso cristiano. El edificio constaba de tres naves, separadas por columnas de mármol, con un ábside semicircular al este y un nártex al oeste. Los suelos estaban cubiertos con ricos mosaicos policromos que representaban motivos florales, geométricos y símbolos cristianos, entre ellos cruces y aves.
El complejo incluía también dependencias anexas, posiblemente una baptisterio y salas de servicio litúrgico. La basílica fue destruida por un terremoto y por invasiones en el siglo VI d.C.
- Mosaicos
- Basílica A
- Mosaicos
Casa de Edikos Georgios
Esta lujosa residencia esta datada entre los siglos II y III d.C. Recibe su nombre gracias a una inscripción en mosaico que menciona a su propietario, Georgios; además, este personaje se identifica como un funcionario imperial o un notable local, lo que sugiere el alto rango social de los habitantes de la casa.
La casa se organiza en torno a un peristilo central con columnas y está decorada con ricos mosaicos geométricos y figurativos, entre ellos escenas mitológicas y motivos marinos, testimonio del alto nivel cultural y económico de sus habitantes. En las estancias se conservan restos de pintura mural, pavimentos y estructuras termales privadas.
- Entarda
- Estancias
- Peristilo
Murallas bizantinas
Las murallas rodeaban la ciudad y fueron construidas en diferentes fases. Originalmente romanas, fueron reforzadas por el emperador Justiniano en el siglo VI d.C. para proteger la ciudad de los ataques bárbaros. Estas nuevas murallas, de unos 1.200 metros de perímetro, reaprovecharon materiales de edificios antiguos y se reforzaron con torres semicirculares y cuadradas. Destaca la puerta oeste, aún es buen estado, que nos permite atravesarla.
- Murallas bizantinas
- Vista de dron
- Puerta oeste
Su trazado encerraba el área donde se concentraban los principales edificios cristianos, como la Basílica A y la Basílica B, así como residencias y estructuras administrativas. El sistema defensivo incluía puertas monumentales y un foso. En tramo mejor conservado puede se atravesado por la Puerta oeste, el cual se dirige al Odeón.
Odeón
El odeón fue construido a finales del siglo I d.C., probablemente bajo el emperador Domiciano, y se destinaba a representaciones musicales, recitales poéticos y reuniones cívicas. De planta semicircular, el edificio combinaba materiales de mampostería y ladrillo. Contaba con una cávea dividida en tres sectores de gradas, un orchestra pavimentado y un escenario decorado con mármoles y columnas corintias. Durante la época paleocristiana, el Odeón fue parcialmente reutilizado, y en siglos posteriores sufrió derrumbes y transformaciones, quedando en ruinas.
Las excavaciones modernas han puesto de relieve su excelente estado de conservación; además, han permitido apreciar con mayor detalle la parte inferior de la cávea y los accesos abovedados, que aún muestran la solidez y la precisión del trabajo constructivo original.
- Vista superior
- Vista inferior
Basílica B
La Basílica B es un templo paleocristianos levantada hacia mediados del siglo VI d.C., durante la época de Justiniano I. Constaba de una basílica de tres naves con nártex y ábside semicircular, adornada con columnas de mármol y pavimentos de mosaico de notable calidad. Los motivos decorativos incluyen cruces, aves y temas vegetales, típicos del arte cristiano de la época. Anexos al templo principal se hallan restos de un baptisterio con piscina circular y varias dependencias anexas destinadas al clero y al servicio litúrgico.
- Basílica B
- Puerta
Estadio
El estadio de Nicópolis acogía los Juegos Actíacos, organizados en honor a la victoria de Octavio Augusto. Este estadio de gran tamaño es similar al de Olimpia, aunque su estado de conservación no nos permite hacernos una idea de su tamaño real.
- Entrada
- Estadio
Teatro
El Teatro fue construido a finales del siglo I a.C. y concebido para acoger tanto representaciones teatrales como actos públicos y celebraciones imperiales. Su cávea, parcialmente excavada en la ladera natural, podía albergar varios miles de espectadores. La estructura presenta una orquesta semicircular, un escenario monumental decorado con columnas y nichos, y accesos abovedados que conducen a las distintas gradas. El teatro estaba estrechamente ligado a los Juegos Actíacos, competiciones atléticas, musicales y teatrales instauradas por Augusto en honor de Apolo y de su victoria naval.
Aunque sufrió daños por terremotos y por el abandono en época bizantina, conserva buena parte de su estructura original.
- Teatro
Monumento de Augusto
El monumento de Augusto se alza en una colina cercana a Nicópolis, en el lugar donde el emperador celebró su victoria en la batalla de Accio. Desde allí se domina el yacimiento y la costa, el mismo paisaje que presenció aquel enfrentamiento decisivo. El conjunto conserva inscripciones conmemorativas y, en su origen, estuvo adornado con las proas de los barcos enemigos, símbolos de un triunfo que marcó el inicio del Imperio romano.
- Monumento
Para facilitar la visita hemos creado este mapa para dispositivos móviles con los puntos descritos en el artículo.
Visita nuestra sección Sobre los mapas para saber cómo utilizar este mapa desde tu dispositivo móvil.
CÓMO LLEGAR
Nicópolis es un yacimiento arqueológico poco frecuentado por el turismo de masas, lo que permite recorrerlo con calma y disfrutar de su amplitud en un entorno casi siempre tranquilo. Situado en la región de Epiro, cerca de la actual ciudad de Préveza y del golfo de Ambracia.
El yacimiento se encuentra a unas cuatro horas por carretera desde Atenas o Salónica, por lo que es ideal para visitar en una ruta por el oeste de Grecia.
ALOJAMIENTO EN NICÓPOLIS
En las inmediaciones del yacimiento de Nicópolis no hay grandes hoteles; sin embargo, es posible encontrar alojamientos rurales con encanto en los pueblos cercanos. Además, la isla de Léucade, situada a poca distancia, constituye una excelente base para explorar no solo Nicópolis, sino también otros yacimientos del Epiro. De esta manera, el viajero puede combinar el descubrimiento del patrimonio histórico con la belleza de los paisajes y las playas de la región.
NUESTRA VISITA
La visita a Nicópolis es una auténtica inmersión en la historia. Además de recorrer las calles, murallas y monumentos levantados por orden de Augusto, el paisaje nos conecta con uno de los episodios decisivos del mundo antiguo. Desde el yacimiento nos asomamos al mar donde tuvo lugar la batalla de Accio, y imaginamos las velas de Marco Antonio y Cleopatra alejándose tras la derrota, en un momento que cambió para siempre el destino del Mediterráneo.
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