Filipos, en griego antiguo Φίλιπποι, son los restos arqueológicos de la ciudad que fundó rey Filipo II, padre de Alejandro Magno. La ciudad se convirtió en un bastión estratégico para controlar las rutas comerciales y las minas de oro de la zona, alcanzando su máximo esplendor durante la época romana. Filipos fue un centro militar y cultural clave, además de tener gran importancia religiosa, ya que aquí el apóstol Pablo fundó la primera comunidad cristiana en Europa en el siglo I d.C. Filipos llega a nuestros tiempos como el inmutable legado de Filipo II.
UBICACIÓN
Filipos se encuentra en el norte de Grecia, en la región de Macedonia oriental, cerca de la moderna ciudad de Kavala y al pie del monte Pangeo.
HISTORIA
Filipos se funda en el siglo IV a.C. por el rey Filipo II de Macedonia, quien ve en esta ubicación un punto estratégico para proteger las rutas comerciales y explotar las minas de oro cercanas. La ciudad, situada en una colina de Macedonia oriental, se fortifica con una muralla poderosa y se desarrolla rápidamente gracias a sus recursos minerales, convirtiéndose en un importante centro económico y militar del reino macedonio.
Tras la muerte de Filipo y durante el reinado de su hijo Alejandro Magno, Filipos sigue prosperando. Aunque la ciudad pierde algo de su relevancia tras la caída del imperio macedonio, recupera su importancia en el siglo II a.C., cuando Roma se impone sobre Grecia. Filipos pasa a formar parte de la República Romana y se beneficia de su posición estratégica en la Vía Egnatia, una de las principales rutas comerciales que conectan Roma con Bizancio.
En el 42 a.C., Filipos se convierte en escenario de una de las batallas más decisivas de la historia romana. Las fuerzas de los triunviros Marco Antonio y Octavio se enfrentan a los ejércitos de los asesinos de Julio César, Bruto y Casio. Tras la victoria de Antonio y Octavio, Filipos es declarada colonia romana y recibe el nombre de Colonia Augusta Julia Philippensis. La ciudad se amplía y embellece con edificios romanos, un foro, un teatro ampliado y otras infraestructuras que reflejan su estatus como colonia. Los veteranos romanos se asientan en Filipos, consolidando la influencia romana en la región.
En el siglo I d.C., Filipos adquiere relevancia religiosa cuando el apóstol Pablo llega a la ciudad en su misión de evangelización. En este lugar, Pablo establece la primera comunidad cristiana en Europa y convierte a Lidia, quien se convierte en la primera cristiana europea. La ciudad comienza a abrazar el cristianismo y, con el tiempo, se convierte en un importante centro de fe cristiana en Macedonia. Varias basílicas se construyen en Filipos a medida que la comunidad cristiana crece.
Durante el período bizantino, Filipos sigue prosperando como centro religioso y administrativo. En el siglo VI d.C., el emperador Justiniano refuerza las murallas de la ciudad y ordena la construcción de nuevas estructuras, consolidando su importancia en la región. Sin embargo, a partir del siglo VII d.C., Filipos comienza a sufrir los efectos de las invasiones eslavas y va perdiendo población y relevancia. Finalmente, el sitio es abandonado, y sus edificios quedan en ruinas.
Filipos renace en el siglo XIX d.C., cuando arqueólogos franceses e italianos comienzan a investigar el yacimiento. Desde entonces, las excavaciones han revelado una ciudad llena de tesoros históricos y culturales, desde el teatro griego y el foro romano hasta las basílicas cristianas. Hoy en día, Filipos es un sitio Patrimonio de la Humanidad y un yacimiento importante en el norte de Grecia.
- Cronograma
QUÉ VER EN FILIPOS
El acceso a Filipos se realiza por una zona verde donde se encuentra un bar con terraza. Nada mas cruzar la muralla, encontraremos la taquilla.
El horario varía según la época del año. En invierno, del 1 de noviembre al 31 de marzo, abre todos los días de 8:30 a 15:30 h.
En verano, del 1 de junio al 31 de octubre, el horario se amplía de 8:00 a 20:00 h, mientras que del 1 al 15 de septiembre es de 8:00 a 19:30 h. El museo permanece cerrado los martes, excepto el 18 de mayo de 2024, Día Internacional de los Museos.
Ciertos días festivos, el yacimiento esta cerrado: 1 de enero, 25 de marzo, Viernes Santo abre de 12:00 a 17:00h, Sábado Santo abre de 8:30 a 15:30h, 1 de mayo, Domingo de Pascua: y 25 y 26 de diciembre.
El precio de entrada es de 6 €, con precio reducido de 3 € para estudiantes y jubilados. Los menores de edad no pagan entrada. Se puede encontrar información actualizada en la Web del Ministerio de Cultura. La visita con silla de ruedas o carros de bebé esta limitado por los caminos de piedras por los que discurre. Se necesitan al menos 2 horas para visitar todos los puntos con tranquilidad.
Los puntos más interesantes para la visita son:
Teatro
Erigido originalmente por el rey Filipo II de Macedonia, el teatro de Filipos fue ampliado y embellecido durante la época romana. Su planta semicircular, adaptada a la ladera de la acrópolis, ofrecía una acústica excepcional que aún hoy impresiona al visitante. Destaca la orquesta toralmente circular de 20 metros de diámetro, típica de los teatros griegos del periodo helenístico. En la Antigüedad albergó representaciones teatrales, competiciones y espectáculos públicos.
Restaurado parcialmente, sigue siendo escenario de festivales y eventos culturales contemporáneos.
Basílica A
Construida a mediados del siglo V d.C., la Basílica A constituye uno de los primeros templos cristianos monumentales de Filipos. Su planta basilical, dividida en tres naves, conserva restos de su pavimento de mosaicos y de columnas de mármol que sostenían el techo.
Prisión del apóstol Pablo
Según la tradición, este pequeño edificio de piedra marca el lugar donde el apóstol Pablo fue encarcelado junto a Silas durante su estancia en Filipos, hacia el año 49 d.C. Aunque los restos visibles corresponden a estructuras romanas de uso civil, la memoria cristiana transformó el espacio en un punto de peregrinación. Hoy se conserva como un lugar simbólico, estrechamente vinculado a los orígenes del cristianismo europeo.
Basílica C
Situada al norte del foro, la Basílica C es la más tardía del conjunto, probablemente edificada a finales del siglo VI o inicios del VII d.C. Su construcción muestra una simplificación de las formas arquitectónicas y materiales reutilizados de edificios anteriores, testimonio del progresivo declive urbano. Aun así, conserva elementos decorativos que evidencian la persistencia del culto cristiano hasta las últimas fases de ocupación de la ciudad.
Museo
El Museo Arqueológico de Filipos, ubicado junto al acceso del yacimiento, exhibe los hallazgos más representativos de las excavaciones: esculturas, inscripciones, cerámicas, monedas y mosaicos procedentes de los diferentes periodos de la ciudad, desde la fundación macedónica hasta la época bizantina. Su recorrido ofrece una visión completa de la evolución urbana y religiosa de Filipos, complementando la visita al sitio arqueológico.
Foro romano
El foro era el corazón administrativo, comercial y religioso de Filipos en época romana. Este amplio espacio porticado estaba rodeado de templos, tiendas, archivos y edificios públicos. Las excavaciones han revelado su pavimento de losas, inscripciones honoríficas y restos de un tribunal o basilica iuridica. El foro ocupa una superficie aproximada de 100 por 50 metros, aunque el conjunto monumental asociado alcanzaba cerca de 130 por 100 metros, lo que hace de él uno de los mayores de la Grecia romana.
Basílica B
Levantada en el siglo VI d.C., la Basílica B presenta una compleja organización arquitectónica, con nártex, baptisterio y ricos mosaicos que decoraban el suelo. A pesar de su estado fragmentario, destacan los capiteles esculpidos y los restos del ábside oriental. Este templo ilustra la evolución del arte y la liturgia bizantina temprana en Filipos, reflejando una comunidad cristiana en pleno desarrollo.
Octágono
El complejo del Octágono, construido en el siglo IV d.C., fue la sede episcopal y catedral de Filipos. Su planta centralizada, de forma octogonal, representa el simbolismo cristiano del renacimiento y la eternidad. En torno al templo principal se disponían dependencias anexas, un atrio y residencias episcopales. Su diseño singular lo convierte en uno de los edificios más notables del cristianismo primitivo en Grecia.
Murallas
El sistema defensivo de Filipos rodeaba la ciudad con potentes murallas que seguían el relieve natural del terreno. Levantadas en origen durante la época helenística y reforzadas en tiempos bizantinos, protegían la acrópolis y los principales accesos. Aún se conservan tramos significativos, con torres y puertas monumentales, que permiten comprender la extensión y el poder estratégico de la antigua ciudad fortificada.
Para facilitar la visita hemos creado este mapa para dispositivos móviles con los puntos descritos en el artículo.
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CÓMO LLEGAR
El sitio de Filipos se encuentra a un poco menos de dos horas por carretera desde Salónica, siguiendo la autopista Egnatia Odos hacia el este.
ALOJAMIENTO EN FILIPOS
Filipos se encuentra algo alejado de los puntos turísticos más importantes, como puede ser Salónica. Es posible alojarse en dicha ciudad, desde donde se puede llegar fácilmente por carretera conduciendo casi 2 horas, lo que hace viable una excursión de un día. Sin embargo, también hay alojamientos en la cercana Kavala, una ciudad costera con encanto, buenas playas y una amplia oferta de restaurantes y hoteles.
Alojarse en Kavala permite además combinar la visita al yacimiento con un recorrido por su pintoresco puerto, su fortaleza bizantina y el acueducto otomano, que domina la parte antigua de la ciudad. Desde allí, la carretera hacia Filipos atraviesa un paisaje de suaves colinas y olivares, ofreciendo un agradable trayecto que anticipa el interés histórico y natural de la zona.
NUESTRA VISITA
Filipos es un yacimiento muy interesante para los que queremos profundizar en el conocimiento de la Macedonia y en la Roma antigua. Nos ha gustado especialmente el teatro y el foro romano, este último muy amplio con todo el suelo original intacto. Caminar por esas losas antiguas transmite una sensación de autenticidad que pocos lugares conservan.
El entorno natural también contribuye al encanto del lugar. Rodeado de montañas y con vistas a una fértil llanura, el paisaje parece acompañar el silencio de las ruinas. Kavala es también un punto interesante para una parada. El caso antiguo donde se ubica la fortaleza es muy interesante y tiene bonitas vistas al mar.
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