Díon, Grecia – A los pies del monte Olimpo


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Díon, en griego antiguo Δίον, es una antigua ciudad griega ubicado a los pies del monte Olimpo. Dedicada al dios Zeus, fue fundada en el siglo V a.C. y se convirtió en un destacado centro religioso, cultural y político para los macedonios. Díon era el lugar donde los reyes macedonios, como Filipo II y Alejandro Magno, celebraban ceremonias y ofrecían sacrificios a Zeus y a las musas antes de emprender sus campañas militares. Posteriormente, durante el período romano, Díon floreció como una ciudad próspera y sofisticada, con complejos termales, teatros, villas adornadas con mosaicos y además numerosos templos.

UBICACIÓN

Dion se encuentra en el norte de Grecia, en la región de Macedonia Central, al pie del monte Olimpo, cerca de la localidad moderna de Litochoro, al sur de y aproximadamente a 17 km al suroeste de la ciudad de Katerini.

HISTORIA

Díon se funda en el siglo V a.C. como centro religioso macedonio para rendir culto a Zeus. La ubicación al pie del monte Olimpo es elegida por al consideras al monte la morada de los dios. La ciudad, consagrada a este dios, toma su nombre de Zeus y se convierte en un lugar sagrado donde se celebran festivales religiosos, sacrificios y ceremonias en su honor. Filipo II, rey de Macedonia, potencia el desarrollo de Díon al considerarla un símbolo de la unidad y grandeza de su reino. Bajo su reinado, se erigen santuarios y templos, y la ciudad se convierte en sede de celebraciones festivas que conmemoran las victorias y hazañas de los macedonios. En el siglo IV a.C., Alejandro Magno realiza una serie de sacrificios en los templos antes de emprender su gran campaña de conquista en Asia.

Con la llegada de los romanos en el siglo II a.C., Díon experimenta una nueva era de prosperidad. La ciudad se adapta a la administración romana y se beneficia de la construcción de infraestructuras, como caminos y acueductos, que facilitan su conexión con otras ciudades de la región. Los romanos embellecen la ciudad con edificios públicos, como las termas y el teatro, y amplían el uso de la ciudad como centro de festivales y ceremonias. En el siglo I d.C., Díon sigue siendo un importante centro urbano y religioso, y los romanos le otorgan un estatus especial. Los santuarios de Isis y otros dioses egipcios se establecen en la ciudad.

Durante el período bizantino, Díon se transforma con la llegada del cristianismo. Sufre un terremoto en el siglo III d.C., seguido por un importante incendio. En el siglo IV d.C., se construyen las primeras basílicas paleocristianas, y la ciudad comienza a abrazar el nuevo credo. Las prácticas paganas disminuyen progresivamente, y Díon se convierte en un centro de fe cristiana en Macedonia. Bajo el reinado de Justiniano en el siglo VI d.C., la ciudad es fortificada y algunas de sus murallas son restauradas para protegerla de invasores bárbaros.

A partir del siglo VII d.C., Díon sufre los efectos de las invasiones eslavas y comienza a perder población y relevancia. La ciudad, antaño próspera y sagrada, va quedando en ruinas a medida que sus habitantes la abandonan. La ciudad es finalmente olvidada, y sus templos y edificios caen en desuso, siendo cubiertos por el paso del tiempo.

El interés por Díon renace en el siglo XX, cuando arqueólogos griegos inician excavaciones que sacan a la luz sus antiguos santuarios, templos y edificios públicos. Desde entonces, el yacimiento permite explorar la historia de una ciudad sagrada de Macedonia, mostrando su evolución desde sus orígenes como centro de culto a Zeus hasta su transformación en una comunidad cristiana bajo el Imperio Bizantino.

QUÉ VER EN DÍON

El yacimiento arqueológico de Díon es un punto importante de visita en el conocimiento de la Macedonia antigua. El lugar mezcla los restos griegos con los romanos, estando correctamente musealizado y puesto en valor. Aún se sigue excavando activamente, lo que promete futuros descubrimientos.

El yacimiento abre sus puertas en verano desde el 16 de abril a las 31 de octubre a las las 8 de la mañana y cierra a las 20.00h, cerrando los martes. En invierno, desde el 1 de noviembre al 15 de abril, abre de 8.30 a 15.30h, cerrando los martes y miércoles. El precio es de 10€ para adultos, siendo gratuito para los menores de edad. Tiene precios especiales de 5€ para los jubilados y estudiantes. Los días 6 de marzo, 18 de abril, 18 de mayo, 28 de octubre y el último fin de semana de septiembre, el acceso es gratuito. Hay información actualizada en la Web (en inglés) del ministerio de cultura.

El acceso con silla de ruedas o carro de bebé es posible, aunque no cómodo para llegar a todos los puntos. Se necesita un par de horas para visitar todo el lugar con tranquilidad.

Los puntos más interesantes para la visita son:

Odeon

El Oden, que parece ser parte del conjunto de las termas, data del final del siglo II d.C. Este pequeño teatro cubierto formaba parte de la vida cultural y social de Dion durante la época romana. Este pequeño teatro podía albergar entre 600 y 800 espectadores. Fue destruido en el terremoto e incendio del siglo III d.C. y nunca más fue restaurado.

Las actuales restauraciones nos permiten observar su tamaño, las primeras gradas así como unas columnas recuperadas en el lugar.

Termas

Las termas de Díon , construidas en el siglo II d.C., incluyen varias salas de baños y piscinas de agua caliente, fría y templada, además de mosaicos decorativos. Este complejo muestra el lujo y el avance tecnológico de las instalaciones romanas y refleja el estilo de vida de los habitantes de Dion. Como el Oden, fue destruido en el siglo III d.C. por un terremoto.

En nuestra visita hemos podido ver las diferentes partes de unas termas romanas.

Murallas

Las murallas de Díon, originalmente construidas en época helenística durante el siglo IV a.C. y reforzadas durante el período romano, rodeaban la ciudad para protegerla. La fortificación, construida de piedra caliza local y bloques de mampostería, tenia una altura de entre 4 y 6 metros de altura y de 2 a 3 metros de grosor. La muralla cubría una superficie cuadrada de 25 hectáreas y hoy todavía son hay tramos en pie.

Basílica del cementerio

Este edificio fuera de las murallas data de finales del siglo IV d.C. La Basílica del Cementerio es una iglesia de tres naves de estilo paleocristiano, con un átrio, nártex y un ábside semicircular al este para el altar. Construida con piedra caliza local y mármol reutilizado, tiene un diseño modesto pero funcional, con una longitud de 40 metros y un ancho de 20 metros. Las naves están separadas por columnas, y el suelo estaba decorado con mosaicos geométricos y figurativos.

Aunque deteriorada por el tiempo y la vegetación, está parcialmente restaurada y accesible.

Ágora

Este espacio en el corazón del yacimiento corresponde al ágora construido en el siglo IV a.C. Con la conquista romana del siglo II a.C., se amplió con pórticos y tiendas. El ágora mide 100 metros de largo por 80 metros de ancho. En su apogeo contenía pórticos de columnas de mármol que albergaban tiendas y oficinas. Los suelos estaban pavimentados con losas de caliza y mosaicos.

Basílica episcopal

Construida en el siglo IV d.C., esta basílica cristiana muestra una la transición definitiva entre la religión de la antigua Grecia y el cristianismo. La iglesia contiene tres naves con un ábside al este, construida con piedra caliza y mármol reutilizado. Mide aproximadamente 40 metros de largo 20 metros de ancho, con un nártex y un átrio. Sus suelos lucían mosaicos geométricos y figurativos, y contaba con un baptisterio adyacente.

Edificio poligonal

Esta curiosa construcción con planta poligonal pudo servir como almacén, espacio ceremonial o base administrativa, aunque los actuales estudios no han podido identificar aún claramente su época y uso. El edificio se construyó con piedra caliza local y presenta una planta poligonal de 20 metros de diámetro, con paredes de 2 metros de grosor. Incluye varios compartimentos internos, algunos con cimientos de columnas, y un pavimento de losas.

Villa de Dionisio

Esta lujosa residencia privada romana del siglo II d.C. constaba originalmente de cinco patios interconectados y jardines atriales. Posteriormente, en el siglo III d.C, fue modificada y dividida en tres villas conectadas. El complejo contenía habitaciones para banquetes, mosaicos policromos y estructuras de piedra caliza local con influencias romanas. Su elemento más icónico es el mosaico de Dionisio, de unos 100 m², que representa al dios del vino Dionisio.

Templo de Deméter

Este santuario data del siglo IV a.C. y esta dedicado a Deméter, diosa de la agricultura y la fertilidad. El templo es una estructura períptera de pequeño tamaño, con una planta rectangular de aproximadamente 15 metros de largo y 8 metros de ancho, construida con piedra caliza local. Contaba con un pronaos y una cella o sala interior que albergaba la estatua de Demeter rodeada por columnas dóricas.

Los restos incluyen cimientos y bases de columnas, con evidencia de altares externos para ofrendas. El estado de conservación es fragmentario debido a la erosión y el saqueo de sus piedras.

Santuario de Zeus Hypsistos

El Santuario de Zeus Hypsistos data del período romano, siglo I d.C., y estaba dedicado a Zeus como deidad suprema. El santuario consiste en un templo de una sola celda o naos rodeado por un peristilo) con un altar central en el recinto sagrado y flanqueado por stoas porticadas. Construido con piedra caliza local, mide aproximadamente 15 metros de lado, con una base de mampostería para la estatua de culto de Zeus.

Santuario de Isis

El Santuario de Isis es un santuario del período helenístico tardío, siglo I a.C., construido durante la influencia egipcia en el Reino de Macedonia bajo la dominación romana. El templo esta dedicado a Isis, diosa de la fertilidad. Presenta una forma rectangular de unos 15 metros de largo y 10 metros de ancho, construido con piedra caliza local y detalles de mármol. Incluye una celda central con una estatua de culto de Isis, rodeada por un peristilo de columnas dóricas y un altar externo.

Santuario de Zeus Olímpico

Este santuario era el corazón espiritual de Díon, donde los antiguos macedonios rendían culto a Zeus. Ubicado al aire libre, el santuario incluía un altar donde se realizaban sacrificios y ceremonias en honor al dios supremo, especialmente antes de las campañas militares.

Actualmente solo podemos observar los cimientos, el resto ha sido expoliado.

Teatro romano

El teatro romano de Díon se levanta en el extremo suroeste y tiene un origen helenístico. En origen era una construcción en madera y piedra en el siglo IV a. C., pero fue completamente renovado en época romana, cuando adquirió la forma y monumentalidad que hoy se aprecia. Con capacidad para unos 5.000 espectadores, ofrecía representaciones dramáticas, musicales y ceremoniales, convirtiéndose en el principal espacio cultural de la ciudad.

Teatro helenístico

Construido en el siglo III a.C., este teatro al aire libre acogía festivales y representaciones teatrales en honor a las deidades. Fue restaurado en época romana y sigue siendo utilizado en la actualidad para eventos y representaciones, manteniendo viva la tradición teatral en este lugar sagrado

Para facilitar la visita hemos creado este mapa para dispositivos móviles con los puntos descritos en el artículo.

Visita nuestra sección Sobre los mapas para saber cómo utilizar este mapa desde tu dispositivo móvil.

CÓMO LLEGAR

Para visitar el yacimiento de Díon desde Salónica, en coche debemos recorrer aproximadamente 1 hora y 15 minutos por la autopista de peaje A1/E75 en dirección a Atenas, hasta la salida de Litochoro/Díon. Alternativamente, existe la opción de tomar un autobús desde la estación central de Salónica, que llega hasta Katerini; sin embargo, desde esta población será necesario tomar un taxi hasta el yacimiento.

Por otra parte, desde Atenas hay 420 kilómetros, por lo que no resulta recomendable para una visita esporádica.

ALOJAMIENTO EN DÍON

No esperes encontrar cadenas hoteleras ni masas de turistas. Díon se encuentra en una zona tranquila de Grecia en el paso entre Macedonia y Tesalia. Si decides alojarte por esta zona, busca alguna opción rural.

NUESTRA VISITA

La visita a Díon ha resultado fascinante. Pasear entre las ruinas permite contemplar, casi sentir, cómo una antigua ciudad macedonia fue transformándose poco a poco en una próspera urbe romana. A cada paso a través de sus calles contemplamos templos, termas y teatros que dieron cobijo a sus habitantes bajo la mirada de los dioses en lo alto del monte Olimpo.

Dentro de los yacimientos de la región de Macedonia, este es posiblemente el mas interesante en cuanto a restos consolidados. Además, a pesar del calor de los días de verano, el recorrido ha sido muy agradable gracias a la abundante vegetación: los árboles y los rincones sombreados ofrecen un refugio natural que invita a detenerse, escuchar el canto de las cigarras y dejarse envolver por este lugar sagrado.

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